Reparaciones Simplesdel Hogar
GUÍA DE GAS·7 min de lectura

Por qué el termotanque no calienta el agua y cómo repararlo

Guía paso a paso para argentinos: diagnosticá y repará el termotanque que no calienta. Desde el piloto hasta el termostato, todo explicado sin vueltas. Ahorrate la visita del técnico.

El agua fría que te arruina el día

Llegó el invierno, te querés bañar, abrís la canilla del agua caliente y lo que sale es un chorro helado que te corta la respiración. Revisás el termotanque y no ves ninguna llama encendida. O peor: ves la llama pero el agua no se calienta, el termotanque está frío al tacto y vos estás parado en la puerta del baño con la toalla en la mano preguntándote cuánto va a costar el técnico en un día de semana.

Este problema es uno de los más comunes en los hogares argentinos, sobre todo en los días más fríos. Con la inflación que tenemos, un técnico en gas te cobra entre $20.000 y $40.000 solo por venir a diagnosticar, más los repuestos. Y la mayoría de las veces la solución es mucho más simple de lo que pensás. Incluso hay problemas que resolvés sin herramientas, solo con un fósforo y dos dedos de frente.

Las causas por las que un termotanque a gas no calienta son cinco: el piloto se apagó, el termostato está mal regulado, la válvula termoeléctrica falló, el quemador está sucio o, en casos más complejos, el termotanque tiene una falla interna. Las primeras tres las podés diagnosticar y solucionar vos mismo en menos de quince minutos.

Herramientas que vas a necesitar

Para las soluciones más comunes no necesitás casi nada. Para las más avanzadas, algunas herramientas básicas:

  • Un encendedor largo o fósforos largos (para encender el piloto)
  • Un destornillador plano chico (para ajustar el termostato)
  • Un cepillo de alambre o cepillo metálico chico (para limpiar el quemador)
  • Una aspiradora de mano o un trapito (para limpiar el fondo de la cámara)
  • Guantes de trabajo (el termotanque puede tener bordes filosos adentro)
  • Linterna (para ver bien adentro del termotanque)

Importante: si en algún momento sentís olor a gas fuerte, no enciendas nada, no accionés ninguna llave de luz, abrí puertas y ventanas y llamá a un gasista matriculado. El olor a gas no se huele al pedo.

Paso a paso para diagnosticar y reparar

1. Fijate si el piloto está encendido

Sacá la tapa inferior del termotanque (la que está debajo del caño de agua). Vas a ver una ventanita con un vidrio o una abertura. Mirá si se ve una llama chica, celeste. Si no ves nada, el piloto se apagó y esa es la razón más común y más fácil de arreglar. Es como cuando se apaga la hornalla de la cocina, solo que acá hay un sistema de seguridad que corta el gas si la llama se apaga.

2. Encendé el piloto paso a paso

Girá la perilla del termotanque a la posición de piloto (generalmente marcada como "pilot" o con un dibujo de una llama chica). Apretá la perilla hacia adentro y mantenela apretada. Sin soltar, acercá el encendedor largo a la abertura del piloto. Vas a ver que se enciende una llama celeste. Seguí apretando la perilla durante treinta segundos. Esto es clave porque el tiempo es necesario para que la válvula termoeléctrica se caliente y se mantenga abierta. Si soltás antes, la válvula cierra y el piloto se apaga de nuevo.

Después de los treinta segundos, soltá la perilla. Si la llama se mantiene encendida, genial. Si se apaga cuando soltás, el problema es más fino y sigue leyendo.

Ahora girá la perilla a la posición de encendido (temperatura media, por ejemplo). El termotanque debería empezar a calentar. Esperá veinte minutos y fijate si el agua sale caliente.

3. Revisá el termostato

Si el piloto está encendido pero el agua no se calienta, el termostato puede estar en la temperatura mínima. Buscá la perilla de temperatura. Generalmente tiene marcas de temperatura o números del 1 al 5. Subila al máximo o al menos a 60 grados. Esperá veinte minutos y probá el agua.

Algunos termotanques tienen un termostato con dos perillas: una para la temperatura del agua y otra para seleccionar la potencia del gas. Asegurate de que ambas estén al menos en el medio. Si después de subir la temperatura el agua sigue fría, el termostato puede estar fallado y conviene cambiarlo.

4. Limpiá el quemador

Un quemador sucio no calienta bien la llama le da poca potencia. Con el termotanque frío y el gas cortado (cerrá la llave de paso del gas ubicada en el caño que alimenta el termotanque), sacá la tapa inferior completa para acceder al quemador. Usá la aspiradora o el trapito para sacar el polvo, telarañas o pelusas que se acumulan en los inyectores y en las aletas del quemador. Con el cepillo de alambre, pasale suavemente a las aberturas por donde sale la llama. No rasques fuerte porque podés dañar los inyectores. Cuando esté limpio, abrí la llave de gas y encendé el termotanque. Vas a notar que la llama es más pareja y de color celeste en vez de naranja con puntas amarillas.

5. Revisá la válvula termoeléctrica

Si el piloto se enciende pero se apaga cuando soltás la perilla, la termocupla (la pieza que detecta la temperatura de la llama y mantiene la válvula abierta) puede estar sucia o fallada. Está ubicada justo al lado del piloto, es una pieza metálica delgada como un cable con una puntita redonda. Con el gas cerrado y el termotanque frío, limpiá la puntita con un trapo o una lija muy fina para sacarle el hollín. Si después de limpiarla el piloto sigue apagándose, la termocupla está vencida y hay que cambiarla. Cuesta alrededor de $5.000 en una casa de repuestos.

6. Probá el agua después de cada paso

Después de cada ajuste, esperá veinte minutos y probá el agua en la canilla más cercana al termotanque. No la pruebes directamente del termotanque porque el agua de la salida está mucho más caliente que la que llega a la canilla. Abrí solo la canilla de agua caliente en el lavatorio del baño. Si sale caliente, respiraste.

Errores comunes que cometés si no sabés

Encender el piloto sin apretar la perilla suficiente tiempo. La termocupla necesita varios segundos para calentarse. Si soltás antes, la válvula cierra y el piloto se apaga. Treinta segundos no son opcionales, son obligatorios.

Subir la temperatura al máximo de una. Si el termotanque estaba apagado o en mínima y de golpe lo ponés al máximo, la diferencia térmica puede estresar el tanque y generar pérdidas. Subí de a poco: primero medio, después de veinte minutos pasá a máximo si hace falta.

Ignorar la llama amarilla. Si la llama del piloto o del quemador principal es amarilla o naranja en vez de celeste, hay mala combustión. Eso produce monóxido de carbono, que es letal. Llamá a un gasista matriculado urgente.

No cerrar la llave de paso antes de limpiar el quemador. Si dejás el gas abierto mientras limpiás, corrés el riesgo de una fuga o de que el gas se encienda con alguna chispa. Cerrala siempre.

Pensar que el termotanque no funciona porque el agua sale tibia. La cañería de agua caliente puede estar perdiendo temperatura en el recorrido, sobre todo en casas grandes o con caños expuestos al frío. Revisá la temperatura en la canilla más cercana al termotanque antes de diagnosticar una falla.

Cuándo llamar a un gasista matriculado

Si el piloto no se enciende de ninguna manera, si sentís olor a gas, si la llama es amarilla persistente después de limpiar el quemador, si el termotanque tiene más de quince años y nunca le hicieron mantenimiento, o si después de todos los pasos el agua sigue fría, llamá a un profesional. Un gasista matriculado cuesta plata pero es más barato que una intoxicación o que tener que comprar un termotanque nuevo porque lo rompiste intentando arreglarlo. También llamá si ves que el termotanque pierde agua por alguna junta o si la válvula de seguridad está tirando agua constantemente.

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