Por qué el calefón no enciende con agua fría
Llega el invierno en Argentina, abrís la canilla del agua caliente en la ducha, y nada. El calefón no enciende. O peor: a veces prende y a veces no, o prende pero tira agua fría. Es un problema de mierda, sobre todo cuando estás todo jabonoso en la ducha. Las causas pueden ser varias, desde algo tan simple como que las pilas del encendedor están muertas hasta problemas más complejos como el diafragma roto. Acá te contamos todo para que puedas diagnosticar y, si te animás, reparar el calefón vos mismo.
Un poco de seguridad primero
Los calefones funcionan con gas, y el gas no es joda. Si tenés dudas sobre lo que estás haciendo, no toques nada y llamá a un gasista matriculado. Cada año hay accidentes en Argentina por instalaciones de gas mal hechas o reparaciones caseras mal hechas. Si sentís olor a gas, cortá la llave de paso, abrí todas las ventanas, no enchufes ni apagues nada eléctrico (una chispa puede explotar todo), y llamá a emergencias.
Dicho esto, hay muchas reparaciones que un usuario con cuidado puede hacer sin necesidad de meterse con la parte interna de gas. Vamos a dividir el diagnóstico en partes.
Cómo funciona el encendido de un calefón
Para entender por qué no enciende, tenés que saber cómo funciona. Cuando abrís la canilla de agua caliente, el agua pasa por el calefón y la presión del agua acciona un diafragma (una membrana de goma) que está dentro del cuerpo hidráulico. Ese diafragma empuja un vástago que abre la válvula de gas y al mismo tiempo activa el encendedor electrónico, que genera una chispa para prender el quemador. Si alguno de estos pasos falla, el calefón no enciende.
En los calefones modernos, el encendido es electrónico y usa pilas o la corriente eléctrica de la casa. En los más viejos, el encendido es con un piezoeléctrico que genera la chispa cuando apretás un botón.
Causa 1: las pilas del encendedor están muertas
Si tenés un calefón con encendido electrónico a pilas (la mayoría de los que se venden en Argentina hoy en día), lo primero que tenés que revisar son las pilas. Por lo general usan dos pilas grandes tipo D (las comunes de 1,5 voltios). Si las pilas están muertas, el encendedor no genera chispa y el calefón no prende, por más que el gas y el agua lleguen bien.
La solución es cambiar las pilas. Usá pilas alcalinas nuevas, no las más baratas que venden en el chino porque duran dos días. El compartimiento de las pilas suele estar en la parte de abajo del calefón o detrás de una tapa. Cambialas y fijate si el calefón enciende cuando abrís el agua caliente. Si escuchás el chisporroteo del encendedor, el problema eran las pilas.
Causa 2: la presión del agua es muy baja
Otra causa muy común: el calefón necesita una presión mínima de agua para que el diafragma se active y abra la válvula de gas. Si la presión del agua en tu casa es baja, el diafragma no se mueve lo suficiente y el calefón no enciende. Esto es típico en pisos altos, en barrios con poca presión de red, o en casas donde las cañerías están viejas o tapadas.
Para probar si es la presión, abrí la canilla de agua fría y fijate qué tan fuerte sale. Si sale con poca fuerza, el problema es la presión general. También podés probar abrir la canilla de agua caliente y escuchar si el calefón hace un clic o intenta encender. Si no hace ningún ruido, probablemente el diafragma no se está activando por falta de presión.
La solución temporal es abrir la canilla de agua caliente a fondo y esperar unos segundos a ver si enciende. A veces con el caudal máximo alcanza la presión mínima. Si no, tenés que revisar la presión general de la casa o instalar una bomba presurizadora. También puede ayudar limpiar los filtros de entrada de agua del calefón, que a veces están tapados de sarro o suciedad.
Causa 3: el diafragma está roto o desgastado
El diafragma es una membrana de goma que está dentro del cuerpo hidráulico del calefón. Con el tiempo y el uso, el diafragma se endurece, se agrieta o se rompe. Cuando eso pasa, aunque el agua circule, el diafragma no empuja el vástago que abre la válvula de gas, y el calefón no enciende.
Para cambiar el diafragma necesitás desarmar el cuerpo hidráulico del calefón. Es un trabajo que requiere conocimientos de plomería y de gas. Si no sabés lo que estás haciendo, llamá a un gasista. Los pasos generales son: cerrar la llave de paso de gas y la llave de paso de agua, abrir una canilla de agua caliente para despresurizar el sistema, desarmar la tapa del cuerpo hidráulico, sacar el diafragma viejo, y poner el nuevo. El diafragma nuevo tiene que ser exactamente igual al viejo, así que llevá el viejo a la casa de repuestos para comprar el mismo.
Causa 4: el termostato está fallando
Algunos calefones tienen un termostato de seguridad que corta el gas si el agua se calienta demasiado. Si el termostato falla, puede cortar el gas incluso cuando el agua está fría. El termostato suele tener un botón de rearme. Si el calefón no enciende, buscá el botón de rearme (generalmente es un botón rojo en el costado o en la parte de arriba) y apretalo. Si escuchás un clic, el termostato se había disparado. Probá abrir el agua caliente de nuevo y fijate si enciende.
Si el termostato se dispara seguido, puede ser que el calefón esté sobrecalentándose porque el tiro de la chimenea está tapado, porque hay demasiado sarro en el intercambiador, o porque el termostato mismo está fallando y hay que cambiarlo.
Causa 5: el tiro de la chimenea está tapado
El calefón necesita una buena ventilación para funcionar. Si la chimenea o el conducto de ventilación está tapado por nidos de pájaros, hollín o escombros, los gases de la combustión no se van para afuera y el calefón se apaga solo por seguridad. Algunos calefones tienen un sensor de tiro que corta el gas si detecta que los gases no están saliendo bien.
Revisá que la chimenea no tenga obstrucciones. Si vivís en un departamento, puede ser que la chimenea general del edificio esté tapada y todos los vecinos tengan el mismo problema. En ese caso hay que hablar con el encargado o el consorcio para que limpien los conductos.
Causa 6: el encendedor piezoeléctrico no funciona
Si tenés un calefón viejo con encendido piezoeléctrico (tenés que apretar un botón para generar la chispa), el problema puede ser que el piezoeléctrico esté gastado o que el cable de la chispa esté suelto o roto. Escuchá si al apretar el botón se escucha el chasquido de la chispa. Si no se escucha, el piezoeléctrico está fallado. Si se escucha pero el gas no prende, puede ser que la chispa no llegue al quemador porque el cable está desconectado o porque la punta del electrodo está sucia.
Causa 7: la válvula de gas está cerrada
Parece obvio, pero a veces la llave de paso del gas está cerrada y no nos damos cuenta. Revisá que la llave de paso del calefón esté abierta. También revisá que la llave de paso general del gas esté abierta. Si tenés un medidor de gas, fijate si está facturado (si te cortaron el gas por falta de pago).
Causa 8: hay aire en las cañerías de gas
Si recién instalaron el calefón o si hubo un corte de gas, puede haber aire en las cañerías. El aire impide que el gas llegue al quemador y el calefón no enciende. Para purgar las cañerías, abrí la llave del calefón, apretá el botón de encendido varias veces hasta que el gas empiece a llegar y el calefón encienda. Hacelo con ventilación y si no se prende después de varios intentos, no insistas y llamá al gasista.
Cuándo llamar al gasista
Si después de revisar las pilas, la presión del agua, el termostato y las llaves, el calefón sigue sin encender, llamá a un gasista matriculado. En Argentina los gasistas tienen que estar habilitados por el ENARGAS y tienen libreta de matriculación. Pedí que te muestren la matrícula antes de dejarlos entrar. El costo de una visita de un gasista ronda entre 15 y 30 mil pesos, más los repuestos, pero la tranquilidad de saber que el gas está bien no tiene precio.
No intentes reparar la parte interna de gas del calefón si no tenés experiencia. El gas es peligroso y una mala reparación puede provocar una fuga, una intoxicación o una explosión.