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Gas·8 min de lectura

Por qué la hornalla no prende bien y cómo solucionarlo

¿Una hornalla de la cocina no prende o prende con llama amarilla? Las causas más comunes y cómo limpiar los quemadores y reparar el encendido.

Por qué la hornalla no prende bien y cómo solucionarlo

¿Te pasó que vas a cocinar unos fideos y una de las hornallas no prende, o prende pero con una llama naranja y débil que no calienta nada? Es uno de esos problemas de la casa que aparecen de repente y te arruinan el día. Por suerte, en la mayoría de los casos la solución es sencilla y no requiere llamar al técnico. Acá te contamos por qué las hornallas dejan de funcionar bien y cómo arreglarlas vos mismo.

Cómo funciona una hornalla de cocina

Para entender qué puede fallar, primero tenés que saber cómo funciona. Cuando girás la perilla de la cocina, se abre una válvula que deja pasar el gas. Al mismo tiempo, el encendedor (que puede ser eléctrico o piezoeléctrico) genera una chispa que prende el gas. El gas sale por los orificios del quemador y se mezcla con el aire para formar una llama azul pareja.

Para que la llama sea azul y eficiente, tiene que haber la mezcla correcta de gas y aire. Si hay poco aire, la llama se vuelve amarilla y produce hollín. Si hay mucho aire, la llama se levanta del quemador y hace ruido. La mayoría de las cocinas tienen un anillo o un tornillo de regulación del aire primario que permite ajustar esta mezcla.

Problema 1: los orificios del quemador están tapados

Esta es, con diferencia, la causa más común de que la hornalla no prenda bien. Con el uso diario, los orificios del quemador por donde sale el gas se tapan con restos de comida, grasa, detergente o suciedad. Cuando los orificios están tapados, el gas no sale de manera pareja y la hornalla prende mal o directamente no prende.

La solución es limpiar el quemador. La mayoría de los quemadores de las cocinas modernas se sacan con solo levantarlos. Primero, asegurate de que la cocina esté fría. Levantá la rejilla y sacá la pieza del quemador (la tapa y el difusor). Llevá las piezas a la pileta y lavalas con agua caliente y detergente. Usá un cepillo de dientes viejo o un cepillo chico para restregar bien los orificios y las ranuras.

Para destapar los orificios más chicos, usá un alfiler, una aguja fina o un alambre delgado. Pasalo por cada orificio del quemador para asegurarte de que estén completamente desobstruidos. También limpiá el conducto central por donde entra el gas al quemador. Secá bien todas las piezas antes de volver a colocarlas. No te olvides de secarlas bien, porque si quedan húmedas el gas no prende bien.

Si al colocar el quemador de nuevo la hornalla sigue sin prender bien, revisá que el quemador esté bien asentado en su lugar. A veces queda levantado o ladeado y el gas no sale correctamente.

Problema 2: el encendedor no genera chispa

Si girás la perilla y no se escucha el chisporroteo del encendedor, el problema es eléctrico. Las cocinas modernas tienen encendido electrónico que funciona con la corriente de la casa o con pilas. Si tu cocina funciona con pilas (muchas cocinas argentinas tienen un compartimiento de pilas abajo), cambialas. Usá pilas nuevas, que las pilas gastadas no generan suficiente chispa.

Si la cocina está conectada a la corriente, revisá que esté enchufada y que el tomacorriente funcione. A veces el cable de la cocina se daña o se corta. Si el encendedor hace chispa pero la hornalla no prende, puede ser que la chispa no llegue al quemador porque el electrodo (la puntita metálica que genera la chispa) está sucia o desalineada.

Limpiá el electrodo con un cepillo de dientes o con un trapo seco. Si está cubierto de grasa, la chispa no salta. También fijate que el electrodo esté bien posicionado: tiene que quedar a unos milímetros del quemador, ni muy cerca ni muy lejos. Si está muy lejos, la chispa no salta. Si está muy cerca, el quemador lo toca y hace corto. Ajustalo con cuidado usando una pinza.

Problema 3: el gas no llega al quemador

Si la hornalla no prende pero el encendedor funciona, puede ser que el gas no esté llegando al quemador. Primero revisá que la llave de paso de la cocina esté abierta. Después revisá que la perilla de la hornalla esté funcionando correctamente. A veces la perilla se rompe y gira pero no abre la válvula de gas.

También puede ser que la válvula de seguridad de la hornalla esté funcionando y esté cortando el paso de gas. Muchas cocinas modernas tienen un sistema de seguridad que corta el gas si la llama se apaga. Si la válvula de seguridad está fallando, el gas no sale aunque gires la perilla. En ese caso, el problema es mecánico y probablemente necesitás un técnico.

Problema 4: la llama es amarilla o naranja

Si la hornalla prende pero la llama es amarilla o naranja en lugar de azul, la mezcla de gas y aire está mal. Una llama amarilla es ineficiente, calienta menos, produce hollín y puede ensuciar las ollas y la cocina.

La solución es ajustar la entrada de aire primario del quemador. Debajo de la tapa de la cocina, en la base de cada hornalla, hay un anillo o un tornillo que regula la cantidad de aire que se mezcla con el gas. Aflojá el tornillo y girá el anillo para abrir más la entrada de aire. Con la hornalla prendida, ajustá hasta que la llama sea azul pareja. Si no podés acceder al ajuste, puede ser que tengas que sacar la tapa de la cocina.

Otra causa de la llama amarilla es que el quemador esté mal colocado o tenga los orificios tapados de grasa, así que antes de ajustar el aire, asegurate de haber limpiado bien el quemador.

Problema 5: la hornalla no mantiene la llama

Si la hornalla prende pero se apaga a los pocos segundos, el problema suele ser el termopar o la válvula de seguridad. El termopar es un sensor que detecta si la llama está prendida. Si el termopar no detecta calor, corta el paso de gas para evitar fugas. Cuando el termopar está sucio, desgastado o mal posicionado, no detecta la llama aunque esté prendida y corta el gas.

Para solucionarlo, limpiá el termopar con un trapo o una esponja suave. El termopar es esa pieza metálica puntiaguda que está al lado del quemador. A veces con limpiarlo alcanza. Si la hornalla sigue apagándose, el termopar puede estar desgastado y hay que cambiarlo. Es una pieza barata y fácil de cambiar, pero requiere desarmar la cocina.

Otra posibilidad es que la perilla no esté funcionando bien. En algunas cocinas, cuando prendés la hornalla tenés que mantener la perilla apretada unos segundos para que el termopar se caliente y active la válvula de seguridad. Si soltás la perilla muy rápido, la llama se apaga. Sostenela entre 10 y 15 segundos antes de soltarla.

Problema 6: el gas butano o envasado

Si usás gas envasado (garrafa de butano o propano) en lugar de gas natural, tené en cuenta que las hornallas están reguladas de fábrica para un tipo de gas. Si cambiás de gas natural a gas envasado o viceversa, las hornallas no van a funcionar bien hasta que las regules. Los picos de los quemadores son diferentes para cada tipo de gas.

Si compraste una cocina usada o te mudaste a una casa con otro tipo de gas, revisá que los picos de las hornallas sean los correctos para el gas que tenés. Cambiar los picos es relativamente sencillo pero requiere desarmar la cocina. Si no sabés cuáles son los picos adecuados, consultá con un gasista matriculado.

Cuándo llamar a un gasista

Llamá a un gasista matriculado cuando:

  • La cocina tiene olor a gas incluso con las hornallas apagadas.
  • La hornalla no prende después de limpiar el quemador y cambiar las pilas.
  • Hay que cambiar los picos de las hornallas o la válvula interna.
  • El problema está en la conexión de gas de la cocina.
  • La cocina es muy vieja y tiene piezas que ya no se consiguen.

No intentes reparar la parte interna de gas de la cocina si no tenés experiencia. Una fuga de gas en la cocina es peligrosa porque el gas es más pesado que el aire y se acumula en el piso, donde puede explotar con una chispa.

Consejos de mantenimiento

Para que las hornallas funcionen bien por más tiempo, limpiá los quemadores después de cada uso cuando la cocina esté fría. No dejes que la grasa y los restos de comida se acumulen. Una vez por mes, desarmá los quemadores y limpialos en profundidad. Usá siempre ollas de tamaño adecuado para la hornalla: no pongas una ollita chica en una hornalla grande porque la llama se escapa por los costados y ensucia el mango.

Si tenés cocina con hornallas a gas, no dejes que se acumule la mugre. Con una limpieza regular y un poco de cuidado, las hornallas te van a durar años sin problemas.

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