Problemas comunes de calefones y cómo solucionarlos
El calefón es ese aparato que damos por sentado hasta que falla. Te vas a bañar y de repente el agua sale fría, o el calefón no enciende, o se apaga solo a los pocos minutos. Antes de llamar a un gasista desesperado, hay varias cosas que podés revisar vos mismo. Muchos problemas tienen soluciones simples que no requieren herramientas especiales ni conocimientos avanzados.
En esta guía te vamos a contar los problemas más comunes de los calefones en los hogares argentinos, cómo diagnosticarlos y qué podés hacer para solucionarlos. Siempre con la seguridad como prioridad.
1. El calefón no enciende
Este es el problema más común y el que más consultas genera. Cuando abrís la canilla y el calefón no prende, puede ser por varias razones.
Falta de gas
Parece una boludez, pero es más común de lo que parece. Primero, fijate que la llave de paso del gas esté abierta. A veces alguien la cierra sin avisar o la cerró el gasista después de un mantenimiento y se olvidó de abrirla.
Si tenés gas envasado (garrafa), revisá que no se haya terminado. También puede ser que el regulador de la garrafa esté congelado o tapado. En invierno, cuando hace mucho frío y la garrafa está afuera, el regulador puede congelarse y cortar el paso del gas. En ese caso, desenchufá todo, esperá que se descongele y probá de nuevo.
Poca presión de agua
Los calefones modernos encienden cuando detectan el paso del agua. Si la presión de agua es muy baja, el diafragma del calefón no se activa y el equipo no enciende. Esto pasa mucho en departamentos de edificios viejos o en casas con tanque de agua.
Si el agua sale con poca presión por todas las canillas, el problema es general y hay que revisar la entrada de agua a la casa. Pero si solo pasa en el baño, puede ser que los filtros del calefón estén tapados. En la entrada de agua del calefón hay un filtro que se tapa con el tiempo. Sacalo, limpiálo con agua y volvé a colocarlo.
Pilas agotadas
Muchos calefones modernos usan pilas para el encendido electrónico. Si las pilas están agotadas, el calefón no enciende o enciende y se apaga. Cambialas por pilas nuevas de buena calidad. No uses pilas baratas porque duran menos y pueden perder líquido y dañar el circuito.
Sensor de flujo tapado
El sensor de flujo es el que detecta que estás usando agua y le dice al calefón que encienda. Si está tapado por sarro o suciedad, no funciona bien. Para limpiarlo, hay que desarmar la parte hidráulica del calefón. Si no te animás, llamá a un gasista.
2. El calefón enciende pero se apaga a los pocos segundos
Este problema es muy frustrante porque alcanzás a ver la llama pero el calefón no se mantiene encendido. Las causas más comunes son:
Termopar sucio o gastado
El termopar es un sensor que detecta si la llama está encendida. Si la llama se apaga, el termopar se enfría y corta el paso del gas para evitar una fuga. Si el termopar está sucio, puede no detectar bien la llama y cortar el gas aunque la llama esté encendida.
La solución es limpiar la punta del termopar con una lija fina o un estropajo suave. Si después de limpiarlo sigue cortando, puede que el termopar esté gastado y haya que cambiarlo. Un termopar nuevo no es caro y se consigue en cualquier ferretería.
Termopar mal posicionado
A veces el termopar está en la posición correcta pero la llama no lo alcanza bien. Fijate que la punta del termopar esté dentro de la llama del pilotín. Si está fuera, ajustá la posición doblándolo suavemente con una pinza.
Piloto sucio
Si el calefón tiene pilotín (llama permanente), puede que el orificio del pilotín esté tapado y la llama sea muy débil para calentar el termopar. Limpiá el pilotín con un alambre finito o aire comprimido.
3. El calefón se apaga y prende solo (cicla)
Si el calefón está todo el tiempo encendiéndose y apagándose aunque no estés usando agua, se llama "cicleo" y es una señal de que algo no anda bien.
Membrana perforada
La membrana es una pieza de goma que separa el agua del sistema de gas. Cuando se abre la canilla, la presión del agua empuja la membrana y esta activa el paso del gas. Si la membrana está perforada, el agua pasa al lado del gas y el calefón enciende sin que nadie abra la canilla.
Si el calefón está goteando agua por abajo cuando no se usa, es casi seguro que la membrana está rota. Hay que cambiarla. Es una reparación sencilla para un gasista, pero requiere desarmar el calefón.
Válvula de gas con problemas
Si la válvula de gas no cierra bien, el gas sigue pasando y el calefón enciende de a ratos. Esto es más grave y requiere la atención de un gasista matriculado. No intentes reparar la válvula vos mismo.
4. El agua no calienta lo suficiente
Si abrís la canilla y el agua sale tibia o directamente fría, puede ser por varias razones:
Caudal muy alto
Los calefones tienen una capacidad máxima de litros por minuto. Si el caudal de agua es muy alto, el calefón no alcanza a calentar toda el agua. Esto pasa cuando abrís varias canillas al mismo tiempo o cuando ponés un cabezal de ducha de alto caudal.
La solución es cerrar un poco la canilla para reducir el caudal, o regular la llave de paso del agua fría en la entrada del calefón. Si tenés un calefón muy chico para la cantidad de baños de la casa, puede que necesites cambiarlo por uno de mayor capacidad.
Quemadores sucios
Los quemadores sucios no queman bien el gas y el calefón calienta menos. Limpiá los quemadores como explicamos en la guía de mantenimiento del calefón. La mayoría de las veces, una buena limpieza resuelve el problema.
Regulación de temperatura baja
Revisá la perilla de temperatura del calefón. A veces alguien la baja sin avisar o se mueve sola. Subila y fijate si mejora la temperatura del agua. Si el calefón tiene perilla de invierno/verano, asegurate de que esté en la posición de invierno.
Inyector tapado
El inyector es la pieza por donde pasa el gas antes de llegar al quemador. Si está tapado, pasa menos gas y la llama es más chica. Limpiá el inyector con aire comprimido o con un alambre finito.
5. El calefón hace ruidos
Detonación al encender
Si el calefón hace un ruido como de explosión o "pum" cuando enciende, es porque se acumuló gas antes de que saltara la chispa. Esto pasa cuando los quemadores están sucios o cuando el encendido está demorado.
Limpiá bien los quemadores y revisá el sistema de encendido. Si el problema persiste, puede ser que la regulación de gas esté mal o que el electrodo de encendido esté sucio o mal posicionado.
Ruido de silbido
Un silbido agudo puede ser una pérdida de gas en alguna conexión. Hacé la prueba del jabón: mezclá agua con detergente y pasála por las conexiones. Si ves burbujas, hay una pérdida y hay que apretar la conexión o cambiarla.
Gorgoteo en la cañería
Si escuchás gorgoteos en los caños cuando el calefón está funcionando, puede ser aire en la instalación o problemas de presión. Abrí todas las canillas un rato para purgar el aire. Si los ruidos siguen, puede haber una obstrucción en la cañería.
6. El calefón pierde agua
Por la parte de abajo
Generalmente es la membrana, como ya dijimos. También puede ser una junta de goma gastada. Cambiar la junta es barato y sencillo.
Por la válvula de seguridad
La válvula de seguridad libera agua cuando la presión interna es muy alta. Si gotea constantemente, puede ser que la presión del agua en la casa sea muy alta. Instalá un regulador de presión en la entrada general.
Por los caños de conexión
A veces son las rosquitas o los adaptadores que conectan el calefón a los caños de agua. Apretalos con una llave, pero con cuidado de no pasarte y romper la rosca.
7. Problemas con la llama piloto
No se mantiene encendida
Si el pilotín se apaga apenas soltás la perilla, es el termopar como explicamos antes. Limpiá o cambiá el termopar.
No enciende
Si el pilotín no enciende ni a palos, puede ser que el encendedor piezoeléctrico esté roto o que no llegue gas al pilotín. Revisá que el conducto del pilotín no esté tapado y que la llave de paso esté abierta.
Cuándo dejar de insistir y llamar al gasista
Hay problemas que no tienen solución casera. Si después de revisar todo lo que te contamos el calefón sigue andando mal, llamá a un gasista matriculado. No sigas insistiendo porque podés empeorar el problema o poner en riesgo tu seguridad.
Si en algún momento sentís olor a gas y no encontrás de dónde viene, abrí puertas y ventanas, salí del ambiente y llamá a un gasista urgente. No uses el teléfono adentro, no toques interruptores ni enchufes nada. La chispa más chiquita puede provocar una explosión.
Conclusión
La mayoría de los problemas de los calefones se resuelven con limpieza, ajustes básicos o cambios de piezas sencillas. Conocer tu calefón y saber diagnosticar lo que le pasa te va a ahorrar plata en visitas de gasista y te va a dar más autonomía en el hogar. Pero también es importante saber reconocer los límites: si el problema es complejo o involucra partes internas del circuito de gas, no te la juegues. La seguridad es lo primero.
Guardá esta guía para la próxima vez que el calefón te deje a pata, y compartila con amigos y familiares para que todos sepan cómo mantener sus calefones en buen estado.