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Plomería·11 min de lectura

Cómo cambiar los flexibles de agua

Los flexibles de agua tienen fecha de vencimiento. Te mostramos cuándo cambiarlos y cómo hacerlo de manera segura para evitar inundaciones.

Cómo cambiar los flexibles de agua

Los flexibles de agua son esas mangueras trenzadas que conectan las canillas, los inodoros, los calefones y otros artefactos con las llaves de paso de la pared. A simple vista parecen resistentes, pero la realidad es que los flexibles tienen una vida útil limitada y cuando se rompen, el agua sale a presión y en minutos te puede inundar toda la casa. Cambiarlos es un trabajo sencillo que cualquier persona puede hacer, y en este artículo te explicamos cuándo, por qué y cómo cambiarlos.

¿Qué son los flexibles de agua y para qué sirven?

Los flexibles, también conocidos como "mangueras flexibles" o "latiguillos", son tubos recubiertos con una trenza metálica (de acero inoxidable) o de nylon, con conectores roscados en ambos extremos. Se usan para llevar agua desde la llave de paso de la pared hasta el artefacto (canilla, inodoro, termotanque, lavarropas, etc.).

Se llaman "flexibles" porque permiten mover el artefacto sin tener que desarmar todo el sistema de cañerías. Son prácticos, se instalan rápido y son relativamente baratos. Pero tienen un talón de Aquiles: con el tiempo, la goma interna se degrada, la trenza metálica se oxida, y en algún momento pueden reventarse.

¿Cada cuánto hay que cambiarlos?

La vida útil de un flexible de agua es de aproximadamente 5 a 8 años, dependiendo de la calidad del material, la presión del agua en tu zona y la temperatura del agua que circula (el agua caliente acelera el desgaste).

Si vivís en una casa o departamento que tiene más de 5 años, y no sabés cuándo se cambiaron los flexibles la última vez, ya estás en zona de riesgo. No esperes a que se rompan: cambialos antes como mantenimiento preventivo.

Señales de que un flexible está por romperse

Prestá atención a estas señales de advertencia:

  • Aplastamientos o dobleces: si el flexible tiene una curva muy cerrada o está aplastado contra la pared o el mueble, la goma interna ya se debilitó en ese punto.
  • Trenza metálica deshilachada: si ves hilos sueltos de la trenza de acero, el flexible está comprometido.
  • Óxido o corrosión: manchas marrones o naranjas en las tuercas o en la trenza indican oxidación.
  • Abultamientos: si ves una protuberancia en el flexible mientras está bajo presión, está a punto de reventar.
  • Goteo en las conexiones: si las tuercas gotean aunque estén bien ajustadas, la junta interna del flexible está vencida.
  • Fecha de fabricación: algunos flexibles tienen un año de fabricación grabado en la tuerca. Si tiene más de 5 años, cambialo.
  • El flexible está duro o quebradizo: si al tocarlo sentís que perdió flexibilidad y está rígido, la goma se está deteriorando.

Herramientas necesarias

  • Flexibles nuevos (compralos de buena calidad, no escatimes en esto)
  • Llave inglesa ajustable (o dos, para hacer contra-tuerca)
  • Cinta de teflón
  • Balde y trapos (para recoger el agua que sale al desconectar)
  • Linterna (para ver bien debajo de mesadas)
  • Guantes de goma (opcional, pero recomendados)

Paso 1: Elegir los flexibles correctos

No todos los flexibles son iguales. Para comprar los correctos, tenés que fijarte en:

  • Longitud: medí la distancia entre la llave de paso y la conexión del artefacto. Los flexibles vienen de 20 cm, 30 cm, 40 cm, 50 cm, 60 cm, etc. Comprá uno que tenga la longitud justa: ni muy corto (porque va a quedar tenso y se puede soltar) ni muy largo (porque va a hacer curvas cerradas que lo debilitan).
  • Diámetro de rosca: la mayoría de los flexibles para canillas e inodoros usan rosca de 1/2 pulgada (13 mm), pero siempre conviene llevar el flexible viejo a la ferretería para comparar.
  • Tipo de conexión: fijate si las conexiones son hembra-hembra, macho-macho o hembra-macho. Lo más común es flexible con tuerca en ambos extremos (hembra-hembra).
  • Temperatura: si es para agua caliente (como en la cocina o el termotanque), comprá flexibles específicos para agua caliente, que tienen una goma interna que soporta temperaturas más altas.
  • Material de la trenza: los flexibles con trenza de acero inoxidable son mejores que los de nylon. Son un poco más caros pero duran más y aguantan más presión.

¿Flexibles "económicos" o de marca?

Acá no conviene ratonear. Los flexibles más baratos del mercado suelen tener goma interna de baja calidad y trenzas de acero fino que se oxidan rápido. Invertí en flexibles de marca reconocida (FV, Fate, etc.) o en los que venden en ferreterías de confianza. La diferencia de precio es de unos pocos pesos y vale totalmente la pena.

Paso 2: Cerrar la llave de paso

Localizá la llave de paso que controla el agua del artefacto donde vas a cambiar el flexible. Generalmente está debajo de la mesada de la cocina, debajo del lavatorio del baño, atrás del inodoro, o al lado del termotanque.

Si no hay una llave de paso individual (algo común en casas viejas), cerrá la llave de paso general. En ese caso, una vez que cerrás la general, abrí todas las canillas de la casa para que se vacíe el agua de los caños y no te mojes después al desconectar.

Paso 3: Desconectar el flexible viejo

Poné el balde debajo de las conexiones para recoger el agua que va a salir. Usá la llave inglesa para aflojar la tuerca del flexible, primero en el extremo del artefacto (canilla, depósito de inodoro, etc.) y después en el extremo de la llave de paso de la pared.

Si las tuercas están muy ajustadas o muy oxidadas, rociá con WD-40 y esperá cinco minutos antes de intentar aflojar. Si aun así no aflojan, golpeá suavemente la tuerca con la llave para romper la adherencia del óxido. No fuerces demasiado porque podés dañar la rosca de la llave de paso (y cambiar una llave de paso empotrada en la pared es bastante más complicado).

Una vez aflojadas las dos tuercas, sacá el flexible. Fijate en el estado en que está: si ves que estaba deteriorado, confirmaste que hiciste bien en cambiarlo.

Paso 4: Revisar las conexiones

Antes de instalar el flexible nuevo, aprovechá para revisar el estado de la llave de paso y de la conexión del artefacto:

  • La llave de paso: abrila y cerrála para verificar que funciona correctamente. Si gotea o está dura, es mejor cambiarla ahora que ya estás con el agua cortada.
  • La rosca de la llave de paso: fijate que la rosca no esté picada o deformada. Si está dañada, vas a tener problemas para sellar el flexible nuevo. En ese caso, cambiá la llave de paso.
  • La conexión del artefacto: revisá que la rosca esté en buen estado.

Paso 5: Preparar el flexible nuevo

Antes de instalar, poné un poco de cinta de teflón en las roscas de las conexiones (tanto en la llave de paso como en el artefacto). Enrollá la cinta en sentido horario (mirando la rosca de frente) dando 3 o 4 vueltas. No pongas demasiada porque el exceso de teflón puede desprenderse y obstruir la canilla o el mecanismo del inodoro.

Paso 6: Instalar el flexible nuevo

Conectá el flexible nuevo primero al artefacto (canilla, depósito, etc.) y después a la llave de paso. Apretá las tuercas con la mano hasta donde puedas, y después ajustá con la llave inglesa dando un cuarto de vuelta o media vuelta más. No aprietes con toda tu fuerza; las tuercas de los flexibles no necesitan demasiado torque. Si ajustás demasiado, podés deformar la junta interna del flexible y va a gotear.

Importante: cuando ajustes, usá dos llaves si es posible: una para sostener la conexión del artefacto y otra para apretar la tuerca del flexible. Esto evita que la conexión del artefacto gire y se dañe.

Paso 7: Verificar que el flexible no tenga curvas cerradas

El flexible tiene que quedar en una posición natural, sin torceduras, sin curvas cerradas y sin tensión. Las curvas muy pronunciadas generan puntos de fatiga en la goma interna y acortan la vida útil del flexible. Si el flexible es demasiado largo y hacé un rulo, comprá uno más corto. Si es demasiado corto y queda estirado, comprá uno más largo.

La forma ideal es que el flexible haga una curva suave, como una "S" o una "C" abierta. Nunca en ángulo recto ni con un doblez forzado.

Paso 8: Abrir el agua y probar

Abrí la llave de paso despacio, no de golpe. Dejá que el agua llene el flexible gradualmente. Escuchá si hay algún silbido o pérdida. Pasá la mano por las dos conexiones (sin tocar las roscas, solo la parte exterior) para sentir si hay humedad.

Dejá correr el agua un rato y después cerrá la canilla. Volvé a revisar las conexiones con la mano para ver si están húmedas. Si no hay pérdidas, misión cumplida. Si ves que gotea una de las tuercas, apretá un poquito más (muy poquito) y volvé a probar. Si sigue goteando después de ajustar bien, puede que la cinta de teflón no esté bien puesta o que la rosca esté dañada.

Consejos específicos para cada artefacto

Flexible de la canilla de la cocina

En la cocina, los flexibles están expuestos a movimientos constantes (abris y cerrás la canilla, movés la canilla extensible, etc.). Además, el agua caliente acelera el desgaste. Revisalos cada año y cambialos cada 4 o 5 años si los usás mucho.

Para cambiar el flexible de la canilla de la cocina, vas a tener que meterte abajo de la mesada. Llevate una linterna y prepará el espacio sacando las cosas que tengas guardadas abajo (detergentes, esponjas, etcétera).

Flexible del inodoro

El flexible del inodoro conecta la llave de paso (generalmente a la izquierda del inodoro, a 20 cm del piso) con el depósito. Es un flexible corto, de unos 20 a 30 cm. Como no está expuesto a cambios de temperatura ni a movimientos, puede durar más que los de la cocina, pero igual conviene cambiarlo cada 5 años.

Para cambiarlo, primero cerrá la llave de paso, descargá el inodoro para vaciar el depósito, y desconectá el flexible. Aprovechá para revisar el estado de la llave de paso y de la entrada de agua al depósito (a veces la tuerca de plástico del depósito está rajada).

Flexibles del termotanque o calefón

Los flexibles del termotanque son especiales porque soportan agua a alta temperatura y presión. Usá siempre flexibles para agua caliente, y si es posible, flexibles con trenza de acero inoxidable reforzada.

Cambiarlos es más complicado porque generalmente están en un lugar de difícil acceso (arriba de un armario, en un entrepiso, etcétera). Si no estás seguro de poder hacerlo, llamá a un gasista matriculado (para calefones y termotanques a gas) o a un plomero (para termotanques eléctricos).

Flexibles del lavarropas y lavavajillas

Los lavarropas y lavavajillas tienen sus propias mangueras de entrada de agua. En la mayoría de los casos, el fabricante recomienda cambiarlas cada 5 años. Si las mangueras originales son de goma sin trenza metálica, cambiálas por unas con trenza de acero.

Error común: reutilizar el flexible viejo al cambiar el artefacto

Cuando cambiás una canilla o un inodoro, mucha gente reutiliza el flexible viejo porque "todavía se ve bien". Error. Siempre cambiá el flexible cuando cambiás el artefacto. Es como si cambiaras las cubiertas del auto y dejaras las viejas: estás poniendo un componente nuevo al lado de uno que puede fallar en cualquier momento. El flexible es lo más barato de toda la instalación.

Error común: ajustar demasiado

El error más frecuente es ajustar las tuercas del flexible con demasiada fuerza, pensando que "más apretado = mejor sellado". En realidad, las tuercas de los flexibles sellan mediante una junta de goma interna (una arandela de goma o un cono de goma). Cuando apretás demasiado, esa goma se deforma en exceso y pierde capacidad de sellado, o incluso se corta. La mayoría de los flexibles vienen con las tuercas precintadas y solo necesitan un ajuste moderado.

Conclusión

Cambiar los flexibles de agua es uno de los mantenimientos preventivos más importantes que podés hacer en tu casa. Es barato, es fácil, y te puede ahorrar una inundación que arruine pisos, muebles y paredes. No esperes a que se rompan: si no sabés cuándo se instalaron los flexibles de tu casa, asumí que ya están vencidos y cambialos. Con las herramientas adecuadas y siguiendo estos pasos, en una tarde podés cambiar todos los flexibles de la casa y dormir tranquilo sabiendo que no te vas a despertar con el agua al cuello.

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