Cómo arreglar una canilla que gotea
¿Te pasa que cerrás la canilla bien fuerte y sigue cayendo esa gota molesta toda la noche? Ese goteo constante no solo es irritante, también es un montón de agua tirada a la basura. Una canilla que gotea una vez por segundo pierde más de 30 litros por día. En un mes son casi 1000 litros, y en la boleta del agua se nota un montón. Por suerte, arreglarla es más fácil de lo que pensás y no hace falta ser plomero profesional. Con las herramientas básicas y un poco de paciencia, la mayoría de los problemas de goteo los podés resolver vos mismo.
¿Por qué gotea una canilla?
Antes de agarrar la llave inglesa, conviene entender por qué está goteando. Las causas más comunes en las canillas argentinas (las marca FV, PA, etcétera) son:
- Roldana gastada o mal asentada: es la pieza de goma que sella el paso del agua cuando cerrás la canilla. Con el uso, se endurece, se deforma o se raja y deja pasar agua.
- Cuerito desgastado: en las canillas de tipo "monocomando" o las tradicionales, el cuerito es una junta tórica que sella el eje. Cuando se desgasta, el agua empieza a salir por el tallo, justo por abajo de la manija.
- Vástago picado o rayado: el eje metálico que sube y baja al abrir y cerrar puede picarse con la dureza del agua y rayar la superficie de sellado.
- Mala presión o sedimentos: en zonas con agua muy dura o con arena, los sedimentos se acumulan en la válvula y evitan que cierre bien.
- Canilla floja en la mesada: a veces la canilla está mal ajustada a la mesada o bacha y el agua se filtra por la base, no por el pico. Parece que gotea pero en realidad es pérdida desde la unión.
Herramientas que vas a necesitar
Antes de empezar, juntá todo lo siguiente:
- Llave inglesa ajustable (también sirve una llave francesa o una Bristol)
- Llave tipo "Stilson" o de pico (para aflojar tuercas difíciles)
- Destornillador plano y philips
- Pinza de punta (para sacar pasadores y seguros)
- Cinta de teflón (la angosta, de fontanero)
- Roldanas nuevas (compralas del mismo diámetro que la canilla; hay de 5/8, 3/4 y 1/2 pulgada)
- Cueritos o juntas tóricas de repuesto (llevá la pieza vieja a la ferretería para comparar)
- Grasa de silicona o vaselina (para lubricar juntas)
- Trapo y un balde chico para sacar el agua acumulada
- Linterna o luz de trabajo
Paso 1: Cortá la llegada de agua
Lo primero y más importante es cerrar la llave de paso. En la mayoría de los departamentos y casas argentinas hay una llave de paso general en el baño o la cocina, generalmente debajo de la mesada o atrás del inodoro. Si no encontrás la llave de paso individual, cerrá la llave de paso general que está en la entrada de agua de la casa, por lo general al lado del medidor o en el frente de la propiedad.
Después de cerrarla, abrí la canilla para que se vacíe el resto de agua que quedó en el caño. Dejala abierta mientras trabajás para que no se acumule presión.
Paso 2: Desarmá la canilla
Sacá primero la manija. La mayoría tiene un tornillo que está tapado con una tapita plástica del mismo color de la canilla. Hace palanca suavemente con un destornillador plano para sacar la tapita, y después aflojá el tornillo con un philips. Si la manija está muy dura, rociá un poco de WD-40 en la base y esperá cinco minutos.
Una vez que sacaste la manija, te va a quedar a la vista la tuerca del prensaestopa o la tuerca que sujeta el conjunto del vástago. Aflojala con la llave inglesa. En algunas canillas tipo "bola" o monocomando, vas a tener que sacar un pasador con la pinza de punta.
Cuando saques el conjunto del vástago, revisá cada pieza con atención. Fijate en qué estado está la roldana en la punta. Si está aplastada, partida o vidriada, tiene que cambiar. Lo mismo con los cueritos o juntas tóricas que ves en el cuerpo del vástago.
Paso 3: Cambiá la roldana y los cueritos
Sacá la roldana vieja con el destornillador (generalmente está ajustada en un alojamiento en la punta del vástago, a veces con un tornillo y otras veces a presión). Llevala a la ferretería para comprar una idéntica, o comprá un kit de roldanas variadas que sale dos mangos.
Antes de poner la roldana nueva, revisá el asiento de la válvula (la superficie donde apoya la roldana cuando cerrás). Si está picada o rugosa, podés lijarla suavemente con lija fina al agua (grano 400) o usar una herramienta de rectificado de asientos. Si está muy dañada, quizás tengas que cambiar el cuerpo entero de la canilla, pero eso no es muy común.
Colocá la roldana nueva asegurándote de que quede bien centrada. Si la roldana tiene un agujero para un tornillo, ajustalo bien pero sin pasarte de rosca (no querés partirla). Los cueritos también van reemplazados: pasá un poco de grasa de silicona antes de colocarlos para que sellen mejor y duren más.
Paso 4: Revisá y cambiá las juntas
En las canillas de tipo "tradicional" argentinas (las de dos manijas, una para agua fría y otra para caliente), hay una junta de goma en la base de la canilla, justo donde hace contacto con la mesada o la bacha. Con el tiempo esa junta se endurece y empieza a filtrar agua para abajo. Si ves que se junta agua abajo de la canilla o que la mesada está floja, ese es el problema.
Cambiar esa junta implica desmontar toda la canilla de la mesada. Tenés que aflojar las tuercas de sujeción por abajo de la mesada (generalmente con una llave Bristol o una llave de tubo, porque el espacio es muy reducido). Una vez que soltaste la canilla, limpia bien la superficie de la mesada y colocá la junta nueva. Después ajustá todo de nuevo, pero sin pasarte: si ajustás demasiado podés rajar la bacha de cerámica o el mármol.
Paso 5: Enrollá cinta de teflón
Antes de volver a armar todo, es una buena práctica poner cinta de teflón en las roscas de las uniones. La cinta de teflón ayuda a sellar las roscas y evita pérdidas de agua en las conexiones. Enrollala en el sentido de las agujas del reloj (mirando la rosca de frente) dando tres o cuatro vueltas, ni más ni menos. Si ponés demasiada, se deshilacha y puede obstruir la válvula.
Paso 6: Armá todo de vuelta
Volvé a colocar el vástago en el cuerpo de la canilla, ajustá la tuerca del prensaestopa (apretá firme pero con cuidado, no es necesario hacer mucha fuerza), y colocá la manija de nuevo con el tornillo y la tapita.
Importante: no aprietes demasiado la tuerca del prensaestopa porque el vástago tiene que moverse suave cuando abrís y cerrás la canilla. Si la apretás como loca, la canilla va a estar durísima y vas a forzar las juntas.
Paso 7: Probá el resultado
Abrí la llave de paso despacio. Escuchá si hay algún silbido o pérdida. Abrí la canilla y dejala correr un rato. Después cerrála y esperá unos minutos para ver si sigue goteando. Si no gotea, misión cumplida.
Si ves que sigue goteando un poquito, probablemente la roldana no está bien asentada o compraste una roldana de mala calidad. A veces hay que desarmar de nuevo y ajustar mejor la posición de la roldana.
¿Y si el problema es la canilla monocomando?
Las canillas monocomando (las de una sola palanca) tienen un sistema diferente. En lugar de roldana, usan un cartucho cerámico con discos de cerámica que se deslizan para regular el caudal y la temperatura. Si gotea una monocomando, lo más probable es que el cartucho esté gastado y haya que cambiarlo entero.
Para cambiarlo, el proceso es similar: cortá el agua, sacá la palanca (generalmente tiene un tornillo allen en la base o atrás), destornillá el anillo de sujeción, extraé el cartucho viejo, y poné uno nuevo exactamente igual. Llevá el cartucho viejo a la ferretería para comprar el repuesto correcto porque hay muchos modelos. Los cartuchos cerámicos son más caros que una roldana, pero duran muchísimo más.
Mantenimiento preventivo
Para que la canilla no vuelva a gotear al poco tiempo:
- No la cierres con fuerza excesiva. Las roldanas y los cartuchos se desgastan más rápido si apretás como si estuvieras estrangulando una serpiente. Con cerrar suave pero firme alcanza.
- Si tenés agua muy dura, considerá instalar un filtro o descalcificador en la entrada de la casa. La dureza del agua acelera el desgaste de todas las juntas y roldanas.
- Cada seis meses, abrí y cerrá todas las canillas varias veces aunque no las uses. Si tenés una canilla que no usás seguido (por ejemplo en el lavadero), las juntas se resecan y después pierden.
- Cambiá los flexibles de agua cada 5 años como máximo. Los flexibles viejos se ponen quebradizos y pueden reventarse de golpe (eso sí que es una inundación, no un goteo).
Cuándo llamar al plomero
Si después de todo esto la canilla sigue goteando, o si te encontrás con piezas muy oxidadas que no podés aflojar ni con WD-40, o si ves que el cuerpo de la canilla tiene una fisura, ahí ya no queda otra que llamar a un profesional. También llamalo si no estás seguro de haber cerrado la llave de paso correctamente o si la canilla está en una pared y no te animás a desarmar el mueble.
Conclusión
Arreglar una canilla que gotea es uno de esos trabajos que cualquier persona puede hacer en su casa con herramientas básicas y un poco de paciencia. Además de ahorrar agua (y plata en la boleta), te da la satisfacción de haberlo hecho vos mismo. La próxima vez que escuches ese goteo molesto, ya sabés qué hacer: agarrá las herramientas, seguí estos pasos, y en menos de una hora tenés la canilla funcionando como nueva.