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Electrodomésticos·7 min de lectura

Mantenimiento anual de la heladera

Alargá la vida útil de tu heladera con este mantenimiento anual. Limpieza de serpentinas, revisión de burletes y consejos prácticos para evitar reparaciones costosas.

Mantenimiento anual de la heladera

Introducción

La heladera es el electrodoméstico que más horas pasa encendido en tu casa: las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana, durante todo el año. Es un laburo pesado y constante. Sin embargo, casi nadie le hace mantenimiento hasta que se rompe. Si querés que tu heladera dure muchos años, no derroche electricidad y no te deje a pie justo cuando más la necesitás, tenés que dedicarle un poco de atención al menos una vez por año. En esta guía te contamos todo lo que tenés que hacer para mantener tu heladera en perfecto estado, paso a paso y con herramientas que tenés en casa.

1. Limpieza de las serpentinas del condensador

Las serpentinas son esos tubos metálicos que están en la parte de atrás o debajo de la heladera. Su función es disipar el calor que el motor extrae del interior. Si se tapan de polvo, tierra o pelusa, el motor tiene que esforzarse el doble para enfriar, lo que aumenta el consumo eléctrico y acorta la vida del compresor. Para limpiarlas, desenchufá la heladera y corréla hacia adelante si está contra la pared. Usá la aspiradora con un cepillo angosto para succionar todo el polvo. Si hay mucha suciedad pegada, usá un pincel o un cepillo de cerdas suaves para despegarla antes de pasar la aspiradora. En las heladeras con serpentinas debajo de la puerta, sacá la rejilla frontal y limpiá con cuidado. Hacé esto cada seis meses si tenés mascotas, porque el pelo de perros y gatos se acumula mucho más rápido. Es el paso más importante del mantenimiento y el que más impacto tiene en el rendimiento de tu heladera.

2. Revisión y limpieza de los burletes de la puerta

Los burletes son las tiras de goma magnética que rodean la puerta y sellan el frío adentro. Si están sucios, resecos o despegados, el aire frío se escapa y la heladera nunca llega a la temperatura correcta. Para revisarlos, pasá la mano por todo el contorno del burlete y sentí si hay partes duras, quebradizas o despegadas. También podés hacer la prueba del papel: cerrá la puerta con un billete atrapado. Si el papel se desliza con facilidad, el burlete no está sellando bien.

Para limpiarlos, mezclá agua tibia con un poco de detergente suave y pasá un trapo húmedo por toda la goma. No uses alcohol, lavandina ni productos abrasivos porque resecan la goma y la hacen quebrar más rápido. Después de limpiar, secá bien con un trapo seco. Si el burlete está despegado, podés pegarlo con adhesivo instantáneo o silicona transparente. Si está roto o muy reseco, tenés que comprar uno nuevo. Los burletes se consiguen por metro en casas de repuestos de heladera y se colocan con adhesivo de contacto.

3. Limpieza del drenaje de descongelamiento

Las heladeras tienen un pequeño orificio en la parte de atrás del interior, por donde escurre el agua de la descongelación. Con el tiempo, ese orificio se tapa con restos de comida, mugre o moho, y el agua se acumula en la base de la heladera, causando olores y charcos. Para limpiarlo, localizá el orificio (suele estar en el fondo del estante de abajo, en el centro o en un costado). Usá un limpiador de pipas, un hisopo grande o un alambre fino para introducirlo suavemente y destapar el conducto. Después verté un poco de agua tibia con bicarbonato para limpiar el interior del drenaje y eliminar los olores. Hacé esto cada tres meses si querés mantener la heladera libre de olores y agua estancada.

4. Descongelación completa del freezer

Si tu heladera tiene freezer y no es del tipo No Frost, con el tiempo se va a acumular hielo en las paredes. Una capa de hielo de más de medio centímetro actúa como aislante, haciendo que el motor trabaje más para mantener el frío. Además, reduce el espacio útil del freezer. Una vez por año, o cuando veas que el hielo supera el centímetro de espesor, descongelá el freezer por completo. Vaciá todo el contenido, poné trapos viejos en el piso para absorber el agua y dejá la puerta abierta. Podés poner recipientes con agua caliente adentro para acelerar el proceso, pero nunca uses objetos punzantes como cuchillos o destornilladores para despegar el hielo, porque podés perforar las paredes del freezer y dañar el circuito de gas. Una vez que se derritió todo, limpiá el interior con una mezcla de agua y vinagre, secá bien y volvé a enchufar la heladera.

5. Revisión de la temperatura interna

La temperatura ideal de una heladera está entre 2 y 5 grados centígrados. El freezer debería estar a -18 grados o menos. Muchas heladeras tienen un termómetro incorporado, pero no siempre son precisos. Comprá un termómetro de heladera de los que se venden en cualquier supermercado y dejalo adentro por unas horas para verificar la temperatura real. Si está muy alta, ajustá el termostato. Si está muy baja y se te congelan las verduras, bajá la potencia. Mantener la temperatura correcta no solo preserva mejor los alimentos, sino que también ahorra electricidad. Por cada grado de más que enfriás de lo necesario, el consumo aumenta aproximadamente un cinco por ciento.

6. Limpieza general del interior

Es el paso más obvio, pero a veces lo postergamos. Una vez al año, vaciá la heladera por completo y limpiá todos los estantes, cajones y paredes. Sacá todo lo que se pueda desmontar y lavalo con agua y detergente suave. Las paredes internas limpiálas con un trapo húmedo con bicarbonato de sodio disuelto en agua. No uses productos con olor fuerte, porque los alimentos absorben los olores. El bicarbonato es ideal porque desodoriza y limpia sin dejar residuos químicos. Aprovechá también para revisar las fechas de vencimiento de los productos y tirar lo que esté vencido o en mal estado.

7. Revisión del cable y enchufe

Mirá el cable de alimentación de la heladera. Si está pelado, quebrado o mordido por una mascota, hay que cambiarlo. Revisá también el enchufe: las patitas no deberían estar flojas ni quemadas. Un cable en mal estado puede causar cortocircuitos, incendios o descargas eléctricas. Si ves que el enchufe o el toma corriente están calientes al tacto, llamá a un electricista para que revise la instalación.

8. Espacio alrededor de la heladera

La heladera necesita ventilación para funcionar bien. Si está metida en un hueco muy ajustado, el calor no circula y el motor trabaja de más. Dejá al menos cinco centímetros de espacio en los costados y diez centímetros en la parte de atrás. No pongas la heladera al lado del horno, del lavavajillas ni de fuentes de calor directo, porque el motor tiene que hacer un esfuerzo extra para mantener la temperatura. También evitá ponerla en lugares muy fríos, como un garaje sin calefacción en invierno, porque el termostato puede no activarse correctamente y la heladera no va a enfriar bien.

9. Ajuste de las patas niveladoras

Con el tiempo, las patas de la heladera se pueden desnivelar. Una heladera que no está bien nivelada no cierra bien la puerta y puede hacer ruidos extraños. Usá un nivel de burbuja apoyado sobre un estante vacío para verificar que esté derecha. Ajustá las patas girándolas: para subir, girá en sentido horario; para bajar, en sentido antihorario. Después de ajustar, volvé a verificar el nivel.

10. Revisión de la iluminación interior

Si la lamparita interior de la heladera no prende, puede ser solo el foco o puede ser el interruptor de la puerta. Cambiar el foco es fácil: desenchufá la heladera, sacá la tapa del foco y reemplazalo por uno nuevo del mismo tipo. Si después de cambiar el foco sigue sin prender, el interruptor de la puerta puede estar fallando. Revisalo con un multímetro para ver si hace contacto cuando la puerta está cerrada.

Conclusión

Dedicarle un día al año al mantenimiento de tu heladera es una inversión que se paga sola. No solo evitás reparaciones costosas, sino que alargás la vida del electrodoméstico, reducís el consumo de electricidad y mantenés los alimentos mejor conservados. Todos los pasos que te contamos son fáciles de hacer con herramientas básicas y no requieren conocimientos técnicos especializados. Anotá en tu calendario una fecha para hacer este mantenimiento y convertilo en un hábito. Tu heladera te lo va a agradecer con años de servicio sin problemas. Y si en algún momento tenés una falla que no podés solucionar, acordate de que muchas veces el problema tiene una solución simple que podés encontrar en nuestra guía de reparación de heladera que no enfría.

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