La cocina se llena de humo cada vez que cocinás
Freís unas milanesas y el humo se queda en la cocina media hora. El detector de humo no para de sonar. Los olores de la comida quedan en toda la casa todo el día. Prendés la campana extractora al mango y escuchás el motor que gira, pero el humo no se va. O tira aire pero muy poquito, o hace ruido pero no aspira nada.
La campana extractora es uno de esos electrodomésticos que damos por sentado hasta que deja de funcionar bien. Y cuando no aspira como debería, cocinar se vuelve un infierno de humo, olor y grasa en todos los muebles de la cocina. Las paredes, los armarios y hasta la ropa terminan oliendo a frito.
Antes de pensar que el motor se quemó y llamar a un técnico, hay varias cosas que podés revisar vos mismo. La mayoría de las veces el problema no es el motor sino los filtros tapados de grasa, los conductos obstruidos o la instalación incorrecta. Todo eso lo podés solucionar sin herramientas especiales ni conocimientos de electrónica.
Herramientas que vas a necesitar
Nada complicado, todo lo tenés en tu casa:
- Destornillador Phillips y plano
- Detergente desengrasante o bicarbonato de sodio
- Un cepillo de cerdas duras o cepillo de dientes viejo
- Trapo de microfibra
- Agua caliente
- Un balde o la pileta de la cocina
- Linterna o luz del celular
- Opcional: limpiador de filtros en aerosol
- Opcional: aspiradora con cepillo fino
Con esto diagnosticás y solucionás el 90% de los problemas de aspiración.
Paso a paso para diagnosticar y reparar
1. Identificá el tipo de campana
No todas las campanas funcionan igual. Fijate qué tipo tenés antes de meter mano:
La campana con filtro de carbón recircula el aire. Tiene un filtro de carbón activado que atrapa olores pero no saca el aire al exterior. Si el filtro de carbón está vencido, la campana no elimina olores por más que el motor funcione bien.
La campana con salida al exterior expulsa el aire afuera a través de un conducto. El problema suele ser el conducto tapado o los filtros metálicos saturados de grasa.
La campana sin motor (las más chicas) solo tiene un ventilador que empuja el aire hacia un filtro. Si no aspira, el filtro está saturado.
2. Limpiá los filtros de grasa metálicos
La causa más común de falta de aspiración es la grasa acumulada en los filtros metálicos. Con el tiempo, la grasa de las comidas se pega y tapa los agujeritos del filtro, y el aire no pasa. Sacá los filtros metálicos de la campana. Generalmente se sacan tirando hacia abajo o destrabando un par de trabas.
Poné los filtros en el balde con agua bien caliente y detergente desengrasante. Dejalos en remojo 20 minutos. Después cepillalos con el cepillo de cerdas duras para sacar la grasa pegada. Enjuagalos con agua caliente y secalos bien antes de volver a colocarlos. Si la grasa está muy endurecida, poné bicarbonato en el agua caliente para potenciar el desengrase.
Si los filtros metálicos están muy viejos y la grasa no sale ni cepillando, es hora de cambiarlos. Se consiguen en ferreterías y casas de electrodomésticos.
3. Cambiá el filtro de carbón si lo tiene
Si tu campana tiene filtro de carbón (generalmente las campanas sin salida al exterior), revisá si está vencido. Los filtros de carbón duran entre 3 y 6 meses, después pierden efectividad. Si está negro, sucio o tiene olor a grasa vieja, cambialo. Sacá el filtro viejo, comprá uno del mismo modelo y colocalo siguiendo las instrucciones del manual.
No laves los filtros de carbón. No se pueden reciclar, se cambian y listo.
4. Revisá el conducto de salida
Si tu campana tiene salida al exterior, el conducto que lleva el aire afuera puede estar obstruido. Con la linterna, revisá el conducto desde la campana hasta la salida exterior. Si ves tierra, hojas secas, nidos de pájaros o acumulación de grasa, hay que limpiarlo.
Desconectá el conducto de la campana (aflojando una abrazadera o cincha) y revisá con la mano o con la aspiradora si hay obstrucciones. Si el conducto está muy sucio por dentro, pasá un trapo largo atado a un cable o usá la aspiradora con el cepillo fino.
Si el conducto tiene una rejilla en la salida exterior, revisá que no esté tapada por hojas, suciedad o un nido de pájaros.
5. Limpiá el interior de la campana
Con los filtros sacados, limpiá el interior de la campana. Ahí se acumula grasa que el filtro no atrapó. Pasá un trapo con detergente desengrasante por todo el interior, las paredes, el piso y el motor (sin mojar las partes eléctricas). La grasa acumulada adentro reduce el flujo de aire y empeora el rendimiento.
Si el motor tiene grasa pegada en las aspas, limpiá con un cepillo seco o un pincel. No mojes el motor. Si las aspas están muy sucias, el ventilador pierde potencia.
6. Revisá la instalación de la campana
A veces la campana funciona bien pero está mal instalada. La distancia entre la campana y la cocina debe ser de 60 a 75 centímetros para campanas de gas y de 50 a 65 para eléctricas. Si está muy arriba, no va a aspirar bien aunque el motor funcione perfecto.
También revisá que la campana esté centrada con la cocina. Si está corrida, el humo de las hornallas no pasa por la campana y se va para otro lado. Centrarla es cuestión de medir y mover los ganchos de fijación.
7. Probá la campana
Después de limpiar filtros, cambiar carbón, revisar conducto y limpiar el interior, volvé a armar todo y probá la campana. Ponela a media velocidad y acercá un papel o un encendedor prendido abajo de la campana. Si el papel se pega o la llama se inclina hacia la campana, aspira bien. Si no pasa nada, seguí revisando.
Errores comunes que cometés si no sabés
No limpiar los filtros cada dos meses. Los filtros de grasa se saturan rápido, sobre todo si cocinás con frecuencia o hacés frituras seguido. Limpialos cada dos meses como mínimo. Si cocinás mucho frito, una vez por mes. Son diez minutos que alargan la vida del motor.
Usar la campana sin filtros. La campana no puede funcionar sin los filtros puestos. La grasa se mete directo al motor y a los conductos, arruinando todo el sistema.
Comprar filtros de carbón genéricos que no coinciden. No todos los filtros de carbón son iguales. Comprá el específico para tu marca y modelo de campana. Los genéricos pueden no sellar bien y el aire pasa sin filtrar.
Pensar que todas las campanas sacan el aire al exterior. Muchas campanas solo recirculan el aire a través de filtros de carbón. Si tenés una de estas y no cambiás el carbón, no va a eliminar olores por más que la pongas al máximo.
Ignorar el conducto de salida. Limpiás los filtros, cambiás el carbón, pero si el conducto de salida está tapado, la campana no va a aspirar bien. Revisá siempre el conducto completo.
Poner la velocidad incorrecta para lo que cocinás. Para freír o cocinar con mucho humo, usá la velocidad máxima. Para hervir o cocinar a fuego bajo, la velocidad baja alcanza. Usar velocidad baja para fritura no da resultado.
No prender la campana antes de cocinar. La campana funciona mejor si la prendés un minuto antes de empezar a cocinar, no después de que ya se llenó de humo la cocina.
Cuándo llamar a un técnico
Si después de limpiar los filtros, cambiar el carbón, revisar los conductos y limpiar el interior la campana sigue sin aspirar, el motor puede estar fallando o el capacitor de arranque puede estar muerto. También si la campana hace un ruido metálico extraño o si el motor no gira aunque recibe corriente. Un técnico en electrodomésticos puede diagnosticar si vale la pena reparar el motor o conviene cambiar la campana.
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La cocina ya no se llena de humo cada vez que freís algo. La campana aspira bien, los olores se van rápido y cocinar es placentero de nuevo. Lo arreglaste vos, sin técnico, sin cambiar la campana, sin vueltas.

