Ese ruido que te vuelve loco
Cada vez que caminás por el living, el piso hace un crujido que parece el lamento de una puerta de terror. Te parás justo en el punto exacto y el ruido vuelve. Cuando se despierta alguien de la siesta, caminás como un ninja esquivando las tablas que delatan tu posición. Ya probaste con pasar el trapo, con poner alfombras, con barrer más fuerte, pero el ruido no se va.
El piso flotante que cruje es uno de los problemas más comunes en hogares argentinos, sobre todo en departamentos y casas construidas en los últimos quince años. La mayoría de la gente piensa que la única solución es cambiarlo y se prepara para un gasto enorme. Pero la realidad es que el 90% de los pisos que crujen se pueden arreglar sin sacar ni una sola tabla, con herramientas básicas y un poco de paciencia.
Un piso flotante cruje porque algo se mueve cuando no debería. Puede ser la tabla contra la base, la tabla contra otra tabla o el piso contra el contrapiso. Identificar cuál de estos tres es tu caso te ahorra plata y tiempo.
Herramientas y materiales que vas a necesitar
Casi todo esto lo tenés en tu casa o lo comprás en una ferretería por poca plata:
- Un martillo de goma o mazo de goma (no uses martillo común, vas a marcar el piso)
- Un taco de madera blanda (un pedazo de pino o álamo, para golpear sin dañar)
- Cera dura para pisos o jabón en pan rallado (sí, el jabón de lavar funciona)
- Taladro con mecha fina (de 2 a 3 milímetros de diámetro)
- Jeringa con aguja gruesa (se consigue en farmacias, para inyectar adhesivo)
- Cola vinílica o adhesivo especial para pisos flotantes
- Un nivel burbuja (para revisar si el piso está desnivelado)
- Destornillador plano (para levantar tapajuntas si hace falta)
- Un trapo seco y otro húmedo
- Opcional: un secador de pelo si la humedad es parte del problema
Con esto solucionás cualquier crujido sin tener que levantar ni una tabla.
Paso a paso para eliminar los crujidos
1. Identificá el tipo de crujido
Parate arriba de la zona que cruje y balanceá tu peso de un pie al otro. Fijate bien qué tipo de ruido hace:
Crujido seco, como de madera contra madera: las tablas están rozando entre sí por falta de espacio de dilatación o por desgaste.
Chillido agudo, como de animalito: es la tabla que se mueve contra la base de gomaespuma. Es el más fácil de arreglar.
Ruido sordo, como de algo que se hunde un poco: la tabla no está bien apoyada sobre el contrapiso. Hay un hueco abajo.
Crujido que se escucha en varias tablas a la vez: puede ser que todo el piso esté mal instalado o que haya un problema de humedad en el contrapiso.
Identificar bien el sonido te da la solución correcta sin probar métodos al pedo.
2. Revisá el espacio de dilatación perimetral
El error más común en pisos flotantes instalados en Argentina es no dejar el espacio de dilatación suficiente entre el piso y la pared. El piso flotante flota, como su nombre lo dice, y necesita espacio para expandirse y contraerse con los cambios de temperatura y humedad. Si las tablas están apretadas contra la pared, se comprimen entre sí y generan crujidos.
Sacá el tapajuntas (la moldura que cubre el borde entre el piso y la pared) con cuidado usando el destornillador plano. Vas a ver un espacio de unos pocos milímetros entre el piso y la pared. Si no hay espacio o es menor a 5 milímetros, ese es el problema. Con una sierra manual fina, cortá unos milímetros de las tablas que están contra la pared. No es necesario sacar las tablas, cortás el borde que queda oculto. Después volvé a colocar el tapajuntas.
3. Lubricá las uniones entre tablas
Si el crujido es seco y suena a madera rozando madera, la cera dura o el jabón rallado resuelven el problema. Calentá un poco de cera o jabón en el microondas o al sol (sin que se derrita, solo que se ablande). Aplicalo con un trapo en la junta entre las dos tablas que crujen, pasando varias veces hasta que el producto penetre. Después caminá sobre la zona para que el movimiento distribuya la cera adentro de la junta. El jabón actúa como lubricante y elimina el roce.
Si no tenés cera, rallá un poco de jabón de lavar y espolvoreá el polvillo sobre la junta. Pasá un trapo seco para que penetre y caminá arriba.
4. Inyectá adhesivo debajo de la tabla que cruje
Si el crujido es agudo o la tabla se hunde un poco al pisarla, está levantada de la base y necesita pegarse al contrapiso. Con el taladro y la mecha fina, hace un agujerito muy chico en la junta entre la tabla que cruje y la de al lado (no en el medio de la tabla, en la costura). El agujero tiene que atravesar el borde de la tabla y llegar hasta el contrapiso sin pasar de largo.
Cargá la jeringa con cola vinílica o adhesivo especial para pisos. Inyectá el adhesivo en el agujero mientras alguien pisa la tabla o mientras ponés un peso arriba. El adhesivo se va a distribuir debajo de la tabla. Limpiá el exceso que salga por el agujero con el trapo húmedo antes de que se seque. Poné un peso arriba de la tabla (una pila de libros o un balde con agua) y dejala así 24 horas.
Si te da cosa hacer agujeros, calentá la zona con el secador de pelo para ablandar el adhesivo viejo, poné un peso arriba y dejala enfriar. A veces el calor reactiva el pegamento.
5. Nivelá la zona si el contrapiso está desnivelado
Poné el nivel burbuja sobre la zona que cruje. Si ves que hay un desnivel de más de 3 milímetros, el contrapiso no quedó bien plano cuando instalaron el piso. En ese caso, la solución más práctica sin levantar el piso es inyectar una mezcla de cola vinílica con aserrín fino en la zona del hueco. Mezclalos hasta formar una pasta espesa, inyectala con la jeringa por la junta de las tablas, y poné peso arriba 24 horas.
6. Controlá la humedad del ambiente
El piso flotante se expande en verano y se contrae en invierno. Si el ambiente es muy húmedo, usá un deshumidificador o ventilá más seguido. Si es muy seco por la calefacción, poné un recipiente con agua cerca para mantener la humedad estable.
Errores comunes que cometés si no sabés
Usar clavos o tornillos para fijar el piso flotante. El piso flotante está diseñado para no fijarse a la base. Si clavás una tabla, impedís que el piso se expanda y contraiga naturalmente y vas a generar más problemas de los que solucionás. Además, agujereás la superficie de la tabla y queda feo.
Poner silicona o pegamento común entre las juntas. La silicona no deja que las tablas se muevan y el pegamento común puede dañar el plástico de la base de las tablas. Usá siempre productos específicos o cola vinílica.
Golpear el piso con martillo común para calzar las tablas. El martillo común marca y abolla el piso flotante. Siempre usá un martillo de goma o un taco de madera blanda entre el martillo y el piso.
Pensar que haciendo fuerza con el pie se acomoda. Pararte y hacer fuerza sobre la tabla puede moverla temporalmente pero no resuelve la causa. Peor aún, podés rajar el sistema de clic de la tabla y después tener que cambiarla sí o sí.
No limpiar el exceso de adhesivo cuando inyectás. La cola vinílica seca queda blanca y visible en la junta. Limpiá siempre con un trapo húmedo inmediatamente después de inyectar.
Cuándo llamar a un profesional
Si probaste todos los pasos y el crujido no solo no se va sino que se extiende a más tablas, puede que el problema sea de instalación general: el contrapiso no estaba nivelado, no se usó la base de gomaespuma adecuada o el piso se instaló sin respetar los tiempos de aclimatación de las tablas. En ese caso, un instalador evalúa si vale la pena corregirlo o cambiarlo. También si el piso tiene tablas quebradas o hinchadas por agua.
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Ese ruido molesto que te perseguía por el living ya no está. Lo eliminaste vos, sin cambiar el piso, sin gastar plata al pedo. Bien ahi.


