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Cómo arreglar una bisagra de puerta que rechina o se cayó
GUÍA PRÁCTICA·8 min de lectura

Cómo arreglar una bisagra de puerta que rechina o se cayó

Guía paso a paso para argentinos: arreglá las bisagras de las puertas que rechínan, están flojas o se cayeron sin llamar al carpintero. Soluciones fáciles para que las puertas cierren sin ruido ni esfuerzo.

Esa puerta que suena cada vez que la abrís

Cada vez que abrís la puerta del dormitorio, suena un chirrido que se escucha en toda la casa. O la puerta del baño está medio caída de un lado porque una bisagra se aflojó. O peor: una bisagra se desprendió de la madera y ahora la puerta cuelga de un solo lado, torcida, sin cerrar bien.

Las bisagras son esas piezas de metal que están en el costado de la puerta y que nunca mirás hasta que empiezan a molestar. Soportan el peso de la puerta todos los días, cientos de veces al año, y con el tiempo se aflojan, se desgastan, se oxidan o simplemente se les acaba el lubricante. El resultado es una puerta que suena, que baila o que no cierra bien.

Cambiar una bisagra no es difícil, y ajustarla es más fácil todavía. Con herramientas básicas dejás la puerta como nueva en menos de quince minutos.

Herramientas que vas a necesitar

Casi todo esto lo tenés en tu casa:

  • Destornillador Phillips (el de estrella, para los tornillos)
  • Destornillador plano (para hacer palanca suave)
  • Aceite lubricante en aerosol (WD-40 o similar)
  • Un trapo seco
  • Martillo
  • Un taco de madera blanda (para golpear sin marcar)
  • Tornillos de repuesto (del mismo tamaño o un poco más largos)
  • Opcional: fósforos o mondadientes (para agrandar agujeros pasados de rosca)
  • Opcional: un lápiz para marcar la posición
  • Opcional: pinza (si los tornillos están muy duros o redondeados)

Con esto arreglás cualquier bisagra sin importar el tipo de puerta.

Paso a paso para arreglar las bisagras

1. Identificá el problema exacto

Antes de agarrar herramientas, abrí y cerrá la puerta varias veces y fijate bien qué está pasando:

Si la bisagra rechina (hace un chirrido agudo al abrir o cerrar), el problema es falta de lubricación y se resuelve con una rociada de WD-40.

Si la bisagra está floja en la madera (los tornillos giran sin apretar o la bisagra se mueve cuando tocás la puerta), el agujero de los tornillos está gastado y hay que rellenarlo.

Si la bisagra se salió de la madera (la puerta se cayó de un lado), los tornillos se arrancaron y necesitás agrandar el agujero o cambiar la posición de la bisagra.

Si la bisagra está oxidada o doblada, puede que necesites cambiarla por una nueva del mismo tamaño.

2. Lubricá la bisagra si rechina

Este es el problema más fácil de solucionar. Agarrá el lubricante en aerosol, poné el aplicador fino y rociá una cantidad pequeña directamente en la unión de la bisagra, donde se juntan las dos partes metálicas. Abrí y cerrá la puerta varias veces para que el lubricante penetre bien en el eje y los rodamientos.

Si el chirrido era leve, con una rociada alcanza. Si es intenso, rociá de nuevo después de mover la puerta. Limpiá el exceso con el trapo para que no gotee al piso.

Si después de lubricar sigue el ruido, el pasador de la bisagra (el pin metálico del medio) puede estar gastado. Se consiguen sueltos en las ferreterías y se cambian sin sacar la bisagra.

3. Apretá los tornillos de las bisagras

Abrí la puerta y revisá todos los tornillos de todas las bisagras. Generalmente son tres por bisagra. Con el destornillador Phillips, apretalos todos. Vas a encontrar que varios están flojos, sobre todo los de la bisagra de arriba, que es la que más peso soporta.

Si al apretar un tornillo sentís que gira sin hacer fuerza ni entrar más, está pasado de rosca. Eso pasa cuando el agujero en la madera se agrandó con el tiempo. No sigas apretando porque no va a agarrar. Sacá el tornillo, mojalo en cola vinílica (la cola blanca de carpintero), meté uno o dos mondadientes o fósforos en el agujero y volvé a colocar el tornillo. La cola blanca se seca y sujeta el mondadiente adentro, dando nueva superficie de agarre al tornillo.

4. Cambiá los tornillos por unos más largos

Si la bisagra sigue floja después de rellenar los agujeros con mondadientes, el problema puede ser que los tornillos originales son demasiado cortos. Sacá un tornillo y medilo. Andá a la ferretería y comprá tornillos del mismo diámetro pero del doble de largo. Reemplazá los tornillos originales por los nuevos en todas las bisagras.

Los tornillos más largos agarran más profundo en el marco de la puerta y sujetan mejor el peso. Esto es particularmente útil si la puerta es de madera maciza y pesada. No uses tornillos que sean más anchos que los originales porque podés partir la madera del marco.

5. Ajustá la posición de la bisagra si la puerta arrastra

Si la puerta arrastra contra el piso o contra el marco, puede ser que la bisagra esté hundida o levantada. Con la puerta abierta, revisá si la bisagra está al mismo nivel en la puerta y en el marco. Si una parte está más hundida, aflojá los tornillos, poné una cuña de cartón o madera finita detrás de la bisagra del lado que está hundido y volvé a apretar.

Si la bisagra está muy hundida del lado del marco, la cuña va entre la bisagra y el marco. Si está hundida del lado de la puerta, la cuña va entre la bisagra y la puerta.

6. Cambiá una bisagra rota por una nueva

Si la bisagra está oxidada, doblada o partida, no te queda otra que cambiarla. Sacá los tornillos de la bisagra vieja y retirala. Llevá la bisagra vieja a la ferretería y comprá una igual. No importa la marca, tienen que coincidir en el tamaño, la forma de las hojas y la posición de los agujeros.

Para colocar la nueva, apoyala en la misma posición, marcá los agujeros si hace falta y atornillala. Si los agujeros viejos están gastados, rellenalos con mondadientes y cola como explicamos antes antes de poner la bisagra nueva.

7. Probá la puerta varias veces

Después de lubricar, ajustar o cambiar las bisagras, probá la puerta abriendo y cerrando al menos diez veces. Fijate que no rechine, que no arrastre y que cierre sin esfuerzo. Si todo funciona bien, la reparación está completa. Si la puerta sigue haciendo ruido o arrastrando, revisá si hay otro problema que no viste: puede ser una bisagra que está fuera de línea o un tornillo que no ajustó bien.

Errores comunes que cometés si no sabés

Usar aceite de cocina para lubricar las bisagras. El aceite de cocina atrapa el polvo y se vuelve pegajoso con el tiempo, empeorando el ruido. Usá siempre lubricante en aerosol específico (WD-40 o similar).

Poner mucho lubricante. Una rociada breve alcanza. Si ponés demasiado, el exceso gotea al piso, mancha las maderas y atrae mugre. Rociá poquito, mové la puerta y si sigue el ruido, rociá otro poco.

Apretar los tornillos con toda la fuerza del mundo. Los tornillos de las bisagras son finos y los agujeros están en madera. Si apretás como loco, pasás de rosca y arruinás el agujero. Apretá firme pero con cuidado, sintiendo la resistencia de la madera.

Ignorar la bisagra de arriba. La bisagra superior soporta la mayor parte del peso y es la que primero se afloja. Si solo ajustás la del medio o la de abajo, la puerta va a seguir bailando.

Comprar una bisagra de tamaño distinto. Si comprás una bisagra más chica o más grande que la original, los agujeros no van a coincidir y vas a tener que hacer agujeros nuevos en la puerta y el marco. Siempre llevala a la ferretería para comparar.

No revisar las otras bisagras cuando se cae una. Si una bisagra se cayó, las otras también están débiles. Revisá y ajustá todas antes de que se caiga otra.

Poner la bisagra al revés. Parece una tontería, pero es común. La bisagra tiene una parte que va en la puerta y otra en el marco. Si la ponés al revés, la puerta no cierra bien o queda torcida. Fijate bien antes de atornillar.

Cuándo llamar a un carpintero

Si el marco de la puerta está roto o astillado alrededor de las bisagras, si la puerta es muy pesada y las bisagras originales son muy chicas para su peso, o si la puerta está tan deformada que ninguna bisagra la va a enderezar, llamá a un carpintero. También si necesitás cambiar las bisagras por unas de distinto tamaño y hacer agujeros nuevos en el marco y la puerta, puede ser un trabajo delicado que requiere herramientas de carpintería que no todo el mundo tiene.

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Esa puerta que sonaba como un lamento cada vez que la abrías ahora pasa desapercibida. Cierra suave, sin ruido, sin esfuerzo. La arreglaste vos, sin carpintero, sin plata, sin vueltas.

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