Esa persiana que se quedó a media altura
Llegó el verano y querés bajar la persiana para que no entre el sol. Tirás de la cinta y no pasa nada. O peor: la persiana bajó pero ahora no sube más. Hiciste fuerza, tiraste para los costados, golpeaste el marco con la mano y nada. Ahora tenés el sol pegando en el living a las dos de la tarde y estás contemplando llamar a un persianero que te va a cobrar entre $15.000 y $30.000 por venir a mirarla.
Antes de agarrar el teléfono, hay varias cosas que podés revisar y solucionar vos mismo. Las persianas de enrollar son mecanismos simples. Cuando algo falla, generalmente es una de cuatro cosas: la cinta se salió del tambor, la cinta está rota, el resorte se destrabó o la persiana descarriló de las guías laterales. Las cuatro tienen solución casera si sabés dónde mirar.
Entender lo básico de cómo funciona te ahorra plata y la frustración de esperar días a un técnico en temporada alta.
Herramientas que vas a necesitar
No necesitás mucho. La mayoría de las reparaciones se hacen con lo que ya tenés en tu casa:
- Destornillador plano y Phillips (para sacar la tapa del tambor)
- Una pinza (para agarrar la cinta o el resorte si hace falta)
- Un cutter o tijera (para cortar cinta nueva)
- Cinta métrica o metro (para medir la cinta nueva si la tenés que cambiar)
- Un banquito o escalera chica (para llegar al tambor arriba de la ventana)
- Aceite lubricante en aerosol o grasa fina (WD-40 o similar)
- Un trapo (para limpiar la suciedad acumulada)
- Opcional: cinta de persiana nueva, se consigue en ferreterías o casas de persianas
Si tenés que cambiar la cinta, comprala del mismo ancho que la vieja. Llevala de muestra a la ferretería para no errarle.
Paso a paso para diagnosticar y reparar
1. Identificá el problema mirando el tambor
El tambor es la pieza redonda que está arriba de la ventana, donde se enrolla la persiana y la cinta. Sacá la tapa del tambor. Generalmente tiene dos tapas laterales de plástico que se sacan con la mano o haciendo palanca suave con el destornillador. Fijate qué está pasando adentro.
Si la cinta está suelta dentro del tambor y la persiana no responde cuando tirás, el problema es que la cinta se salió de la rueda. Si la cinta está cortada o rota, vas a ver los dos extremos separados. Si la persiana está dura y no se mueve ni para arriba ni para abajo, puede ser que el resorte esté trabado o que la persiana descarriló de las guías. Si la cinta se enrolla pero la persiana no sube, el resorte perdió tensión.
2. Si la cinta se salió del tambor
Este es el problema más común y el más fácil de arreglar. Adentro del tambor hay una rueda donde se enrolla la cinta. Cuando la cinta se sale, queda dando vueltas sin agarrar la rueda y la persiana no responde. Meté la mano con cuidado adentro del tambor, agarrá la cinta y pasala por la rueda como corresponde. Fijate que la cinta quede apoyada en la rueda y que tenga tensión. Después probá subiendo y bajando la persiana suavemente para que la cinta se acomode sola.
3. Si la cinta está rota
Si la cinta está partida, vas a tener que cambiarla. Medí la cinta vieja de punta a punta para saber cuánto comprar. La cinta nueva se engancha en el mismo lugar que la vieja: en la rueda del tambor por un lado y en la punta que cuelga abajo por el otro. Pasá la cinta nueva por la guía de la rueda, asegurate de que quede centrada y hacé un nudo en la punta o pasala por la trabita que tenga el sistema. Después enrollá la persiana a mano hasta que la cinta quede tensa. Probá subiendo y bajando para ver que la cinta corra pareja.
Si no encontrás cinta del mismo ancho, comprá la más parecida. La diferencia de medio centímetro no afecta el funcionamiento.
4. Si la persiana está dura y no se mueve
Probablemente el resorte del tambor se destrabó o está sucio. Sacá la tapa del tambor y fijate si el resorte está en su lugar. Si ves que está suelto, volvelo a colocar enganchándolo en los ganchos que tiene el tambor. Si el resorte está en su lugar pero la persiana sigue dura, aplicá aceite lubricante en aerosol en el resorte y en los rodamientos del tambor. Dejá actuar cinco minutos y probá de nuevo.
A veces la persiana está dura no por el mecanismo sino por la suciedad acumulada en las guías laterales. Pasá un trapo húmedo por las guías de los costados de la ventana para sacar el polvo y la mugre que traban el desplazamiento. Si las guías están muy sucias, aplicá un poco de lubricante en aerosol en un trapo y pasalo por el interior.
5. Si la persiana descarriló de las guías
Esto pasa cuando la persiana se sale de los carriles laterales por un golpe o por ponerse muy dura al subir. Vas a ver que la persiana está torcida, salida del riel de un lado o de los dos. Para volverla a colocar, subí la persiana lo más que puedas (si no sube, empujala suavemente desde abajo mientras tirás de la cinta). Cuando esté arriba del todo, fijate los bordes y empujalos suavemente de vuelta adentro de las guías. Hacelo de a poco, primero un lado, después el otro, mientras vas bajando la persiana para que se acomode en el riel. Si un lado está muy trabado, poné un poco de lubricante en la guía antes de empujar.
Si la persiana está muy doblada, puede que una lama se haya salido de su lugar. En ese caso, subila del todo, desenganchala del tambor y reacomodá las lamas sobre una superficie plana.
6. Probá varias veces
Después de cada reparación, subí y bajá la persiana varias veces para ver que funcione correctamente. No forces si sentís resistencia. Si la persiana trabaja suave, la reparación salió bien. Si después de unos días vuelve a trabarse, revisá si el problema es la suciedad acumulada en las guías o si el tambor necesita mantenimiento.
Errores comunes que cometés si no sabés
Tirar con todo de la cinta cuando la persiana no sube. Si la persiana está trabada y hacés fuerza bruta, vas a cortar la cinta o vas a descarrilar la persiana de las guías. Primero fijate por qué no sube: puede ser que el resorte esté tenso o que la persiana esté descarrilada. Forzar nunca es la solución.
Aceitar la cinta o las lamas de la persiana. El aceite mancha la tela de la persiana y atrae más suciedad. Solo lubricá el resorte del tambor y las guías laterales. La cinta y las lamas no necesitan lubricación.
Desarmar todo sin mirar primero cómo estaba armado. Antes de sacar cualquier pieza, sacale una foto con el celular. Así después sabés cómo volver a armarlo. Parece una boludez, pero cuando tenés cinco piezas sueltas y no sabés dónde va cada una, te vas a acordar de este consejo.
Usar cinta de persiana de mala calidad. La cinta barata se deshilacha y se corta a los pocos meses. Comprá cinta de buena calidad, generalmente las marcas que venden las casas de persianas son mejores que las genéricas de ferretería.
No limpiar las guías periódicamente. La acumulación de polvo y mugre en las guías laterales es la causa más común de persianas que se traban con el tiempo. Una limpieza cada seis meses te ahorra reparaciones mayores.
Pensar que la persiana no tiene arreglo y hay que cambiarla. Una persiana que no sube o no baja casi siempre tiene arreglo. Cambiar una persiana completa cuesta entre $60.000 y $120.000 dependiendo del tamaño y el material. Vale la pena intentar la reparación antes de pensar en reemplazarla.
Cuándo llamar a un profesional
Si el tambor está roto (la pieza plástica donde se enrolla la cinta está quebrada), si el resorte está vencido (se destensa solo), si varias lamas están rotas o si la persiana tiene más de veinte años y el mecanismo está muy desgastado, ahí sí conviene llamar a un persianero. También si escuchás un ruido metálico fuerte al subirla, porque puede ser que el tambor esté dañado. En esos casos, mejor pagar a alguien con experiencia.
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Reparar la persiana que no sube o no baja es de esas cosas que parecen difíciles hasta que entendés cómo funciona el mecanismo. Lo mismo pasa con muchas otras reparaciones del hogar que podés hacer vos mismo.
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La persiana que te tenía a oscuras a media tarde ya sube y baja como nueva. La arreglaste vos solo, sin llamar al persianero, sin gastar plata al pedo. Bien ahi.


